San Martiño patrón oficial de la  Matanza del Cerdo  en Galicia.

Refranes de San Martiño

  • Por el San Martiño, castañas y vino.
  • Castañas, nueces y vino hacen la alegría del San Martiño.
  • Las castañas que después del San Martiño quedan en el soto, son del mochuelo.
  • En el San Martiño bebe vino y deja agua para el molino.
  • Con castañas asadas y vino nuevo ya no muere el pueblo.
  • San Martiño, ve al magosto y mata el cerdito.
  • Con castañas asadas y sardinas saladas no hay vino ruín.
  • En el día de San Martiño, abilla tu vino.
  • Después de San Martiño viene el invierno de camino
  • Por el San Martiño, mata al cerdo y prueba el vino.
  • El verano de San Martiño son tres días y más un poquito.
  • Por el San Martiño, mata tu cerdito.
  • A todo cerdo le llega su San Martiño
  • El veranito de San Martiño, o grande o pequeñito.
  • Por el San Martiño, andan las nueces a roliño.
  • Por el San Martiño se hace el magosto, con castañas asadas y vino.
 

sanmartino

 

A comida nas matanzas                       A Matanza do Porco

 

Se conserva en nuestra región esta ancestral costumbre de sacrificio animal para autoconsumo aunque parte de la sociedad actual nos tache de asesinos, o de maltrato animal. Muchas personas juzgan como una barbarie dicha tradición pero de sobras es sabido por todos cuáles son las auténticas barbaries de esta civilización humana.

Es fácil comprender por que cada día se hace más gente vexetariana, o extremista como los veganos. El nuevo modelo de macro-granjas promovido desde grandes empresas no contempla el bienestar animal más que de cara al escaparate.

Hasta a los más amantes de los chorizos  les da a veces la intención de dejar de comer carne. Ojalá habíamos podido volver a vivir con los animales como antes, criándolos con mimo y dedicación. Hace falta recordar que hasta los años setenta la libertad de estos era patente pero fue mermando lustro a lustro hasta la situación de hoy, donde dicha libertad de vida no existe y donde su animalidad desaparece hasta convertirse en un Ser producto.

Recapitulando

Hasta los primeros años de los 80 del siglo XX existían las ferias de animales y los aldeanos llevaban o iban a comprar algunos. En todas las aldeas había cerdas parideras. La profesión de capador existía y desarrollaba un quehacer tan indeseable cómo necesario para que la carne de los machos no tuviese sabor a bravío. Tener los cochinos sueltos en una finca o llevarlos a comer bellotas o castañas a las devesas y a los sotos había sido durante cientos de años lo tradicional.

En la actualidad se compran el 99% de los cochinos de las matanzas gallegas en granjas y se finalizan de criar en la casa. Gracias a esto esa parte rescatada de una existencia que no habría trascendido recobran una parte de vida, comen patatas, berzas, cabazos, remolacha y maíz durante 3 o 4 meses hasta antes del sacrificio.

En el 2020 El Covid, marca un antes y un después en la sociedad mundial. Un freno impuesto, quizás necesario, hace repensar el modelo que se está implantando y que derivaba cara el exterminio del Planeta. En este 2021 observamos que el parón hizo despertar conciencias pero el rumbo hacia el colapso continua ya que las medidas para cambiar las tendencias tóxicas no fueron por lo de ahora implementadas.

Después del confinamiento muchas personas deciden retornar al mundo rural pero el relevo generacional de sus ancestrales tradiciones continúa desapareciéndo. La mortalidad de los mayores, la escasa natalidad y la manía de los más jóvenes en emigrar a villas más grandes, ciudades y a países extranjeros confirman la tendencia.

Muchas aldeas están dejando de estar habitadas al extinguirse ese último aliento que la sostenía. En otras donde antes eran cientos ahora son decenas, mayores para trabajar en esta o en otra costumbre que requiera fuerza, destreza y habilidad, lo que ellos ya perdieron. La realidad y que a las familias con pocos miembros no les compensa seguir con esta tradición que resulta muy cara y trabajosa. Los que se fueron están lejos y cada vez tienen menos interés en los productos de la matanza de la casa, ya que otro tipo de viandas forman parte de su dieta. Poco a poco se va olvidando el sabor de la aldea.

Los que vinieron a las aldeas en este primero año Post- COVID, en la mayoría, no son gallegos y no se relacionan con los vecinos actuando como sí vivieran en la ciudad atendiendo cada uno al suyo, sin participar en las costumbres de nuestro pueblo. Nuestros hijos emigran menos porque ya que no los tenemos. Los que llevan décadas fuera, y son viejos, en el al otro lado lloran y no quieren venir a ver el sitio donde nacieron y se criaron por la lástima de saber de su abandono o simplemente porque no pueden.

Galicia, la envidia de las otras regiones de Europa por contar con un buen clima y con tierras y mar de los más productivos, está siendo el gran lugar olvidado. Todo fue encaminado a su abandono. Los canales de producción y distribución de los alimentos agrarios, sostiene de villas y ciudades, están orquestados por multinacionales que ejercen una explotación animal y laboral sin escrúpulos. Macro-granjas donde el producido o se lo de las por lo que te paguen o no tienes a quién vendérselo. Conscientes de ese arma, pagan lo justo para su sostenimiento y hasta que les interese, cambiando el tipo de animal de producción en función del mercado.

La manipulación genética en los animales se convirtió en una práctica habitual y las razas originales ya son casi inexistentes. Tenemos problemas para encontrar animales genuinos.

 

Outono en Galiza

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